El presidente de la Nación recibió a la Mesa de las Carnes para hablar sobre la producción y comercialización de la carne argentina. Las cifras son positivas para el sector que va en constante crecimiento.

Ayer, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, recibió por cuarta vez en el año a la Mesa de las Carnes, que reúne a entidades de productores, sindicatos, industrias frigoríficas de consumo y exportación, proveedores de genética, asociaciones de criadores, consignatarios y cadenas comerciales de la carne vacuna, aviar, porcina y ovina.
En este ámbito, se destacaron los avances generados a partir de la interacción público privada: en los últimos doce meses, la producción de todas las carnes creció un 6% y aumentó el consumo, que hoy alcanza los 120 kilos de carnes por habitante.
La exportación de carne vacuna creció en un 30%. Con estos datos, se confirma que este sector tiene la capacidad para abastecer en cantidad y calidad, tanto el consumo interno como el externo, mientras que su precio al consumidor ajustó siete puntos por debajo de la inflación.
Se destacó también la puesta en funcionamiento del mercado de futuros ganadero, que lleva comercializados dos millones de kilos en dos meses.
En cuanto al control de la informalidad, el ministro Buryaile asumió el compromiso de que el sistema de fiscalización electrónica en los frigoríficos (cajas negras y cámaras de video) estaría funcionando en todas las plantas, el 1 de marzo de 2018. A partir de esa fecha, este sistema constituirá un requisito para poder operar.
Para seguir profundizando este camino de crecimiento y de generación de empleo, se coincidió en la necesidad de incrementar la producción de novillo pesado. Se evaluaron distintas alternativas, como la puesta en marcha de la garantía prendaria sobre el valor del ganado, para antes de fin de año.
A su vez, hubo un compromiso de trabajar conjuntamente con las provincias para reducir la tasa de ingresos brutos para el sector minorista y para que las tasas confluyan en niveles similares en cada distrito.
También se analizó la eliminación del impuesto a la exportación de cuero, que distorsiona el comercio en la cadena por favorecer a algunos de sus eslabones, en desmedro de otros.

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