En contacto con suelos húmedos o llenos de agua, estas plantas desarrollan raíces, producen hojas y mejoran su calidad forrajera. Muy recomendada para después de las inundaciones.

Las intensas lluvias registradas en los últimos meses generaron anegamientos que pusieron en riesgo las principales actividades productivas de Chaco y Formosa. En este contexto, resulta fundamental planificar cómo continuar una vez que se retira el agua. De acuerdo con los especialistas del INTA, el pasto Tangola presenta características que le permiten desarrollarse en suelos anegados con buena calidad forrajera.

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Dante Pueyo del INTA El Colorado en Formosa explica que “en el este de Chaco y Formosa hay casi 2 millones de hectáreas con ambientes de esteros, bañados y cañadas, en los cuales no hay posibilidades de incorporar pasturas implantadas por semillas”.

El pasto Tangola es una alternativa “muy interesante” por tratarse de materiales híbridos naturales rastreros que, en contacto con suelos húmedos o encharcados, enraizan y generar nuevas plantas fácilmente.

El Tangola tolera suelos inundados con hasta con 30 o 40 centímetros de nivel de agua. Y, a diferencia de otras especies que crecen en esas condiciones, continúa produciendo aún bajo condiciones de sequía prolongada o de períodos sin inundación de varios años.

En cuanto a la implantación, el especialista dice: “esta especie no tiene semilla, es de reproducción agámica o asexual para lo cual se utilizan guías o estolones, los cuales tienen gran velocidad de crecimiento y alcanzan hasta los 3 metros de longitud. Esto hace que se puedan hacer surcos distanciados cada 2 o 3 metros, lo que, a su vez, abarata costos y en un año se cubra la superficie del lote.

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Es que, de acuerdo con el técnico, “no hay especies de semillas que toleren los ambientes anegables o anegados”.

Con respecto a la época de plantación, Pueyo indicó que “se inicia ni bien se dispone de temperatura adecuada a inicios de la primavera -normalmente a partir de septiembre- y se prolonga hasta los últimos días de mayo”. Si bien las bajas temperaturas del invierno reducen la tasa de crecimiento, rebrotan rápidamente cuando aumenta la temperatura en la primavera.

En cuanto a la preparación del suelo, según el especialista, puede realizarse preferentemente en forma convencional -rastra de disco- o mediante la aplicación de herbicidas. En ambos casos, el objetivo central es la eliminación de las malezas.

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