Un equipo de investigadores de la Unidad Integrada INTA-Unnoba trabaja en la investigación que permite reducir el costo y el tiempo de los procesos de mejoramiento genético.

Obtener una nueva variedad vegetal no es una tarea sencilla. Según el tipo de cultivo y las características que se deseen incorporar, es un proceso que puede llevar alrededor de 10 años entre su obtención y correspondiente registro. Sin embargo, el aumento en la demanda de alimentos, sumado a la necesidad de producir semillas de mejor calidad, más rápido y con mejor adaptación a las diferentes condiciones ambientales, plantea un nuevo desafío.

maiz-hd-web-2Con el avance de la tecnología, desde hace unos años, empresas internacionales dedicadas a la multiplicación de semillas utilizan la tecnología de doble haploides (DH) para obtener líneas genéticas puras, en menor tiempo, incorporando además mayor resistencia a enfermedades, mejor calidad e, incluso, atributos novedosos que no existen en un cultivo convencional.

Con el objetivo de facilitar el acceso de instituciones públicas y pequeñas y medianas empresas semilleras a esta tecnología, la Unidad Integrada INTA de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires trabaja en una técnica in vivo para producir maíces doble haploides (DH).

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