14 de enero 2020

Argentina es el impulsor de su plantación.

Kiri es un árbol originario de China llamado Paulownia. Se destaca porque crece en suelos infértiles y absorbe diez veces más dióxido de carbono que cualquier otra planta en el mundo. Gracias a sus características, podría ser de gran ayuda contra el calentamiento global, la contaminación y la desertificación del planeta.

Kiri tiene un rápido crecimiento, por lo que podría ofrecer madera en sólo 9 años. Además resisten agresiones climáticas extremas, pues pueden regenerar sus raíces rápidamente, incluso en zonas áridas. Puede llegar hasta los 27 m de altura y un tronco entre 7 y 20 m de diámetro. Tiene unas hojas de 40 cm de ancho.

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Por sus características fisiológicas, este árbol puede adaptarse a una gran variedad de climas con temperaturas extremas de -20 ºC hasta 45 ºC. Su principal característica, que lo convierte en único, es su eficiencia a la hora de realizar la fotosíntesis. Este árbol consume más CO2, principal gas de efecto invernadero, y produce más cantidad de oxigeno que la media de otros árboles. Un árbol adulto puede llegar a capturar 21,7 kg de CO2 cada día, lo que convierte en 6 kg de oxígeno.

Su plantación inició en Argentina, donde se registraron algunas experiencias y una de las zonas pioneras es San Luis. Con las conocidas propiedades, la difusión de la propuesta de plantación llevará al Gobierno Regional de la Provincia de San Luis, a plantear la siembra de más de 100 mil ejemplares de kiri en la provincia.

Mendoza, Santa Fe, Córdoba y Misiones también han empezado a cultivarlo.

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