29 de enero de 2020

En la Argentina, la presencia del picudo del algodonero representa un desafío para la producción de algodón debido a las pérdidas productivas que genera. Por eso, las provincias algodoneras trabajan en el desarrollo de distintas estrategias para hacer frente a esta plaga.

De acuerdo con María Alejandra Simonella, investigadora del INTA Sáenz Peña, Chaco, “el picudo del algodonero es una plaga muy dañina con un potencial de destrucción tremendo, debido a su capacidad reproductiva”.

“Se alimenta y daña las estructuras reproductivas del algodón, o sea que perjudica directamente a la producción, disminuyendo el rendimiento y la calidad del cultivo”, especificó la técnica.

Para controlarla, Simonella destacó la importancia de realizar un manejo integrado: “Con una sola práctica no se puede pretender manejar a la plaga. Es clave combinar todas las estrategias disponibles para manejar y controlar al insecto”. A su vez, se refirió a la necesidad de una articulación entre los productores a fin de aumentar la eficiencia.

Se refirió al control genético y, en este sentido, a la implementación de una variedad resistente al picudo. “Ahora estamos en el largo proceso de multiplicación que nos llevará, al menos, unos cinco años”, indicó Simonella.

Por último, la investigadora destacó la importancia de realizar constantes monitoreos a campo y para esto subrayó el rol de T.O.M.I., un dispositivo de captura masiva para la observación y control de esta plaga algodonera.

“Esta trampa permite monitorear y controlar la plaga”, reconoció Simonella quien aseguró que se trata de una innovación del INTA simple y de fácil construcción, de bajo costo y ambientalmente segura”.

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