21 de febrero de 2020

A fines de marzo, la Argentina pondrá en órbita el Saocom 1B. Partirá a Estados Unidos, desde donde será lanzado al espacio.

A finales de marzo de 2020 la Argentina llevará al espacio un nuevo satélite de observación de la Tierra. Se trata del Saocom 1B, de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que permitirá mejorar los servicios brindados por su hermano gemelo, el Saocom 1A, lanzado en 2018. Uno de sus principales objetivos será aportar información útil para la toma de decisiones en el sector agropecuario.

Se trata de los primeros satélites argentinos equipados con un radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés Synthetic Aperture Radar), que trabaja en la porción de las microondas en banda L del espectro electromagnético. Estos radares son capaces de medir la humedad del suelo. Con esta información es posible hacer más eficiente el manejo de enfermedades en cultivos y su fertilización, gestionar emergencias tales como inundaciones, desplazamientos del terreno y detectar derrames de petróleo.

La información brindada por la Misión Saocom ayudará a que los productores sepan cuál es el mejor momento para la siembra, fertilización y riego, en cultivos como soja, maíz, trigo y girasol.

Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, consideró que “no existe otra herramienta como los satélites para colaborar con el análisis espacio – temporal de las condiciones que se observan en el campo. Los datos satelitales son fundamentales para determinar el estado de los agroecosistemas, monitorear la vegetación y humedad en todas las zonas productivas”.

Políticas públicas: humedales y bosques

“Creemos que el sistema Saocom podría representar un gran aporte para el diseño de políticas públicas destinadas a la gestión de recursos naturales”, afirmó José Volante, coordinador del Programa Nacional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental del INTA.

Los Saocom podrían brindarnos nueva información sobre la altura de los árboles y de la cantidad de ejemplares ubicados en determinadas áreas, cuya medición actual es imprecisa y que son fundamentales para la Ley de Bosques. “En cambio el sensor radar penetraría la copa de los árboles y eventualmente llegar al suelo, para determinar finalmente qué tipo de cobertura vegetal hay debajo y su altura”, explicó Volante.

“También podrían ser un aporte importante para la Ley de Humedales que hoy se está discutiendo en la Argentina, que busca proteger estas áreas. En cambio el radar podría colaborar con la detección de humedad de suelo, por lo cual también posee una implicancia en las políticas publicas”, concluyó.

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