19 de mayo de 2020
Por Consejo Regional de Conservación de Suelos – Río Cuarto

Cristian Álvarez, del INTA General Pico en La Pampa, explica que los cultivos de cobertura llamados también “de servicios” o “puentes verdes” son cultivos que se implantan en invierno o verano, dependiendo de la secuencia de cultivo, y no se pastorean (aunque en algunos lugares se están utilizando con tal fin), no se cosechan ni se incorporan. En toda la zona pampeana y parte de la extra pampeana son invernales y vienen a cubrir el espacio de los barbechos largos.

“En algunas zonas se están usando cultivos de cobertura estivales porque los cultivos principales son de invierno. Por ejemplo Villa Ascasubi en Córdoba, que hace trigo, vicia, y en el período estival siembra sorgos, maíces, con la finalidad de generar cobertura. Y también en algunas regiones tienen algún tipo de aprovechamiento para pastoreo, aunque esa no es la finalidad principal”, explica. 

¿Cómo pueden implementarse?

Estos cultivos, dice Álvarez, se pueden implementar con sembradoras, siembra al voleo (en estados tempranos de los cultivos, por ejemplo, v6 o v8 en el cultivo de maíz), con máquinas específicas con ciertos despejes como las Altina (en madurez fisiológica y de ahí en adelante) o siembras aéreas con avión. 

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Principales cultivos de servicios en la región de Río Cuarto

Los principales cultivos de cobertura en general son invernales, como por ejemplo el centeno (en sus ciclos cortos y largos), avenas, triticales, tricepiros, trigos. “Dentro de las familias de las leguminosas se están usando principalmente vicias, en algunas zonas melilotus y tréboles (persas, subterráneo, alejandría, entre otros), con diferentes logros en biomasas. En el caso de crucíferas se están usando varias alternativas, entre ellas los nabos específicos como el tillage radish, colzas, que en general se utilizan en situaciones específicas apuntando principalmente a problemas de densificación-compactación”, detalla. 

unnamed (3)unnamed (2)¿Cuáles son los beneficios?

Entre los múltiples beneficios está el impacto sobre malezas y el consumo de agua, que puede variar entre las especies. 

Las de mayor eficiencia en producción de biomasas son las gramíneas, seguidas por las leguminosas y por último las crucíferas. 

“En general todas reciclan nutrientes porque lo capturan del suelo o porque lo fijan de la atmósfera, como las leguminosas. Todas aportan carbono a los sistemas, con diferentes volúmenes, distribuciones de raíces y tiempos de incorporación asociados a la calidad de la biomasa aportada.

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Todas tienen una finalidad asociada a mejorar la capacidad de captura del agua y a mejorar la conservación de esa agua (a través de la disminución de la temperatura superficial).

Todas mejoran transitabilidad en los lotes, algunas con mayor impacto que otras (por ejemplo, las gramíneas). Y todas tienen un impacto en lo que es consumo de agua, asociado principalmente a ambientes que tienen problemas de sales, como por ejemplo las gramíneas, cebadas o triticales (esta última también con cierto grado de tolerancia a anegamientos).

Además, todas generan un cambio en la dinámica de los nutrientes. La tasa de reciclaje de las leguminosas es mayor que las gramíneas y las crucíferas, pero en general todas cumplen con los objetivos buscados”. 

Para Álvarez, lo primero a identificar cuando se piensa en cultivos de cobertura es el “para qué” se necesita, cuál es la variable que debe mejorarse o mitigarse en relación al sistema de producción. “Y en función de eso elegir la mejor especie adaptada a esa necesidad”. 

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